domingo, 9 de septiembre de 2018

Hashima island - Abandoned places

Gunkanjima, la ciudad fantasma


Hashima, también conocida como Gunkanjima
Hashima es una pequeña isla ubicada a 20 kilómetros del puerto de Nagasaki. Hasta 1974 la isla sirvió como una mina de carbón, contando con más de 5 mil residentes en un área de poco más de 480 metros por 150. Esta densidad de población es la más alta registrada en la historia. Actualmente la isla se encuentra inhabitada, con los edificios abandonados asemejando una ciudad en ruinas. ¿Qué ocurrió?
Acorazado
Hashima fue construida de manera que todo el terreno se pudiera aprovechar. Para proteger la ciudad de los tifones se construyeron barreras altas, dándole a la isla una apariencia similar a la de un acorazado. De ahí que la isla sea mejor conocida como Gunkanjima, que quiere decir “isla acorazado” en japonés
Ciudad fantasma
En 1810 se encontró una mina de carbón en la isla  de Hashima por el señor feudal deSaga. La industria del carbón comenzó a finales del siglo XIX, para luego ser comprada por la Corporación Mitsubishi. A la vez que la producción creció, la isla se desarrolló, y la empresa construyó varias áreas residenciales, edificios industriales y muros para proteger a la isla de la intemperie.
Los administradores, trabajadores y sus familias habitaron la isla, que fue su hogar por muchos años. Los residentes de la isla llevaban una vida más o menos normal, con la mitad de los habitantes dedicados a la minería, y el resto en actividades como la escuela, restaurantes, tiendas, baños públicos u hospitales
Gunkanjima 2
En Abril de 1974 la mina cerró, y sus residentes tuvieron que abandonar Gunkanjima, dejando atrás la ciudad y sus edificios. Con el paso de los años, la exposición directa a los tifones causó el deterioro de los edificios, dándole a la ciudad un aspecto tenebroso de un pueblo fantasma. Debido al peligro de que los edificios colapsen, la isla estuvo cerrada por muchos años al público, visible solamente desde lejos.
Sin embargo, en abril del 2009 se abrió un nuevo puerto que permite la entrada a turistas para visitar la isla. Los turistas visitan tres puertos diferentes al sur de la isla, y reciben una guía de 45 minutos en japonés. Sin embargo, todavía no se puede acercar a los edificios debido al riesgo de su colapso.
El paseo en bote entre Nagasaki y Gunkajima también es recomendable. Los botes tardan 50 minutos, y dan una guía a las fábricas constructoras de naves de Mitsubishi. La vista de Nagasaki también es increíble.
Gunkanjima
Varias compañías ofrecen viajes a Gunkanjima. Los recorridos usualmente duran tres horas, incluyendo una hora para pasar en la isla. El costo por persona es de aproximadamente 4 mil yenes.

La leyenda de Okiku

"Okiku y los nueve platos" es una de las historias de fantasmas más famosas de Japón, y data de julio del año de 1741; cuando apareció con el título de "Bancho Sarayashiki" ("La mansión de los platos en Bancho") en una producción del teatro Toyotakeza.
La leyenda ha sido adaptada constantemente tanto al teatro como shows de marionetas, obras de Kabuki y producciones televisivas y cinematográficas. 
Como ocurre con varias leyendas de terror, el relato de Okiku cuenta con varias versiones, siendo la más popular una escrita por Okamoto Kido; la cual debutó en el teatro Hongo-Za en el año de 1916 y es una versión "moderna" en la cual se realiza un profundo estudio psicológico de los personajes.

Versión Original:
Hace mucho tiempo existió una bella sirviente llamada Okiku que trabajaba para el samurái Aoyama Tessan; quien estaba enamorado de ella. Okiku lo rechazó varias veces, por lo cual en venganza el guerrero la engañó para que creyera que había perdido o robado uno de los diez platos de cerámica de la familia.
Naturalmente, ese crimen resultaría en que la ejecutaran; por lo que una desesperada Okiku comenzó a contar los platos una y otra vez. Al no encontrar el décimo, fue a llorarle a Aoyama para explicarle que no había sido su culpa. El samurái se ofreció a ignorar lo ocurrido si la joven se casaba con él, pero Okiku se rehusó. Furioso, Aoyama la arrojó a un pozo para que muriera ahogada.
Se dice que al morir, Okiku se convirtió en un "Onryo"; una suerte de espíritu vengativo que torturaba a su asesino al salir del pozo cada noche; contando del uno al nueve. Al llegar al diez, el espíritu lanzaba un grito agónico y desgarrador al darse cuenta de que el plato no aparecería. En ciertas versiones de la historia, este tormento continuó hasta que un exorcista fue llamado a la casa y gritó "¡DIEZ! al final de su conteo.
El gantasma, creyendo que alguien había encontrado el décimo plato por ella, finalmente pudo descansar en paz.

Versión de Ningyo Joruri:
Hosokawa Katsumito era el señor del castillo de Himeji. Un día, Katsumoto cayó gravemente enfermo y su heredero Tomonosuke comenzó a planear el darle los diez platos al shogun con el fin de asegurar su sucesión.
Sin embargo, el jefe Asayama Tetsuzan también planeaba ocupar el lugar de Katsumoto. Uno de los asistentes de Tomonosuke, estaba a punto de casarse con una joven llamada Okiku; lo que llevó a Tetsuzan a intentar forzar a Okiku a ayudarlo con el homicidio de Tomonosuke. 
El jefe Tetsuzan contrató a un ninja para que robara uno de los diez platos, y posteriormente llamó a Okiku para que le llevara los platos a su cámara bajo una excusa. Una vez ahí, intentó seducir a Okiku pero la joven se resistió por el gran amor que le tenía a su prometido. Esto enfureció a Tetsuzan y en venganza, le ordenó a Okiku que contara los platos frente a él; pero al faltar uno, culpó a Okiku por el robo y se ofreció a mentir para salvarla si la chica aceptaba ser su amante.
Ésta se negó, y el encolerizado Tetsuzan la mandó a azotar con una espada de madera y después a ser colgada desnuda sobre un pozo. El jefe disfrutó verla ser bajada constantemente al pozo y azotarla con una espada de madera cada que salía para respirar. De nuevo, le propuso que fuera su amante y le ayudara a matar a Tomonosuke; pero Okiku se negó.
Furioso, Tetsuzan la hirió con su propia espada y la hizo caer al pozo finalmente.
Al limpiar la sangre de la hoja de su espada, Tetsuzan pudo escuchar el sonido de una voz que contaba desde el pozo. La versión de esta obra concluye con el espíritu de Okiku trepando para salir del pozo ante la mirada impávida de Tetsuzan.

Versión de Kido Okamoto:
En 1655, un vasallo del shogun llamado Aoyama Harima se enamoró de una joven sirvienta llamada Okiku. Aoyama le prometió casarse con ella, pero un día recibió una propuesta de matrimonio de una tía. Aoyama, decidido a casarse con Okiku, se negó ante la propuesta.
Okiku dudó de él por celos y lo probó al romper uno de los diez platos del caserío Aoyama. La destrucción de uno de estos platos se sentenciaba con la muerte, y la familia de Aoyama pedía que ese castigo se cumpliera. Al principio el joven se convenció de que Okiku rompió el plato por accidente y la perdonó, pero al revelar que había hecho eso para probarlo; Aoyama se enfureció y la asesinó para después arrojar su cuerpo a un pozo.
Tiempo después, Aoyama encontró al fantasma de Okiku mientras caminaba por el jardín de noche. Al ver que el rostro del fantasma era uno no de venganza, si no de calma y belleza; decidió cometer seppuku para unirse a ella en la muerte.

El castillo de Himeji.
El castillo de Himeji.
El castillo de Himeji es una fortaleza construida en la ciudad de Himeji, en la prefectura japonesa de Hyogo; y se le considera uno de los más grandes ejemplos de arquitectura de castillos japoneses. 
Es el castillo más grande y más visitado de Japón, y desde 1993 es parte de uno de los sitios elegidos por la UNESCO en Japón; y cinco de las más de cuarenta estructuras del castillo son tesoros nacionales del Japón. 
En la versión llamada "Banshu Sarayashiki", la historia de Okiku está ubicada en el castillo de Himeji y se dice que el pozo en su interior es donde yacen los restos de Okiku. Hay quienes dicen que por la noche, el espíritu todavía sale del pozo para contar hasta nueve y gritar al no poder encontrar el décimo plato. En la actualidad, el pozo se encuentra tapado con una reja de metal.
El pozo de Okiku en Himeji.

lunes, 20 de agosto de 2018

Seis leyendas de horror japonés

Seis leyendas de horror japonés que no te dejarán dormir esta noche


Si hay algo que los japonés saben hacer muy bien (además de coches, tecnología y concursos) es crear historias de terror, de donde han surgido películas que más adelante han sido retomadas por Hollywood, pero lo que es una realidad es que dichas historias muchas veces se basan en supuestos acontecimientos que han dado paso a leyendas urbanas.
Por supuesto no hay forma de saber si dichas leyendas ocurrieron (u ocurren) en realidad, pero debido a su complejidad y que han pasado de generación en generación hay un sector en la población japonesa que se las toma muy en serio, al grado de no jugar con ellas e incluso nunca mencionarlas por temor a despertar la ira de los espíritus.

1. Kuchisake-onna

Kuchisake Onna
El significado de Kuchisake-onna sería algo así como "mujer de la boca cortada" y su origen no es del todo claro, ya que por un lado nos hablan de la historia de una mujer que fue mutilada salvajemente por su marido una vez que regresó en forma de espíritu maligno, pero hay otra versión de una mujer que fue encontrada con dicha cortada después de un accidente automovilístico.
La leyenda cuenta que esta mujer suele aparecerse con una mascarilla quirúrgica, lo que es normal en los japoneses que buscan cuidarse de resfriados o enfermedades. Sus víctimas son principalmente niños y si la llegases a encontrar te detendrá y te preguntará si es bella, si respondes que no, te cortará la cabeza con unas tijeras, pero si respondes que sí, se quitará la mascara mostrando su boca cortada y volverá a preguntar si es bella, si en esta ocasión respondes que no, te cortará a la mitad, pero si respondes que sí, se alegrará y te cortará la boca de oreja a oreja dejándote como ella.
Es imposible correr y escaparse ya que si lo intentas ella reaparecerá frente a ti y no se irá hasta que contestes a su pregunta. Tal ha sido el miedo por esta leyenda que varios colegios hacen que sus profesores acompañen a los alumnos a sus casas para que lleguen seguros.

2. Teke Teke

Teke Teke
Una pequeña joven estudiante sufrió un accidente al caer en la vías del tren y ser partida a la mitad, dando pie a la leyenda de Teke Teke, nombre que proviene del sonido que realiza este fantasma al arrastrarse moviendo los hombros y las manos tek...tek...tek...tek.
Es extremadamente rápida y si te la encuentras te perseguirá hasta alcanzarte y partirte a la mitad, ya que así no se sentirá sola y sabrá que alguien más como ella.

3. La muñeca Okiku

La Muneca Okiku
En 1918 Eikichi Suzuki de 17 años compró una muñeca en la famosa calle Tanuki-koji en Sapporo, con la intención de regalársela a su hermana de 2 años Okiku. La pequeña niña se enamoró de la muñeca, pero años más tarde Okiku murió repentinamente debido a un resfriado.
En homenaje a la niña, la familia decidió colocar la muñeca en un altar para rezarle por la memoria de Okiku, poco tiempo después la familia empezó a notar que el cabello de la muñeca había crecido lo que significaba que el espíritu de la niña se había alojado en la muñeca.
Para 1938 la familia Suzuki decide mudarse y dejar la muñeca a cargo del Templo Mannenji, que al día de hoy tiene en exhibición la muñeca de 40 centímetros y que desde entonces ha visto crecer su cabello por debajo de las rodillas, lo que ha ocasionado que de manera periódica tenga que ser cortado.

4. Aka manto

Aka Manto 011
Con esta leyenda los baños japoneses se convierten en el lugar más terrorífico del mundo, ya que Aka manto es un espíritu malvado que se aparece mientras estás en el inodoro, principalmente en baños público y de colegios. Aka manto se presenta ante ti y te pregunta si quieres papel de baño rojo o azul, si respondes rojo te cortará con un cuchillo hasta que tu ropa se torne de este color, pero si escoges azul, te estrangulará hasta que tu cara se torne de ese color.
No intentes engañarlo al pedir otro color, ya que esto hará que viajes a una dimensión desconocida transformándote en un Aka manto, la única manera de escapar es declinar el uso de cualquier papel, pararte e irte.

5. Tomimo's Hell

Tomimo Hell
Esta historia nos habla de un poema llamado "Tomimo's Hell", que incluso se puede conseguir fácilmente en internet, que trata de la historia de Tomimo quien muere y cae al infierno. La leyenda dice que dicho poema sólo debe ser leído en nuestra mente, ya que si lo leemos en voz alta moriremos.
Este poema es parte del libro "The Heart is Like a Rolling Stone" escrito por Yomota Inuhiko y fue incluido en una colección de poemas en 1919 lo que le dio una gran exposición en el país. Nadie sabe como empezó el rumor y de dónde se originó la leyenda, pero inclusive el poema abre con la advertencia: "Si lees este poema en voz alta, trágicas cosas sucederán y deberás tomar responsabilidad por tus acciones".
Por supuesto la leyenda cobró popularidady muchas personas decidieron grabarse leyendo el poema en voz alta, a muchos no les ocurrió nada, pero a otros no se sabe bien qué les ocurrió, ya que al día de hoy están desaparecidos.

6. Gozu (Cabeza de vaca)

Gozu
Gozu es una de esas leyendas urbanas que a su vez hablan de otra historia, en este caso de "Cabeza de vaca" un relato de horror que nadie conoce bien, nadie ha escuchado y nadie puede contarlo, ya que el nivel de horror que se maneja en la historia hace que, literal, la gente muera de miedo después de pasar unos días aterrorizados y sin poder dormir.
La leyenda en torno a Gozu habla de que un grupo de estudiantes se dirigían al campo, en el viaje dentro del autobús el profesor decide contarles la historia de Cabeza de vaca, conforme avanza la historia los estudiantes notan que el profesor se vuelve más intenso y se involucra de lleno en la historia, al grado que los estudiantes le exigen al profesor que se detenga. El autobús se accidentó y fue encontrado días después con los estudiantes en un trance profundo y espuma en la boca, nadie recuerda lo que sucedió, ni siquiera la historia de Cabeza de vaca.
Dulces sueños.

martes, 24 de julio de 2018

Madame Dephine LaLaurie

Madame Delphine LaLaurie – El monstruo de Louisiana muchas teorías y suposiciones rodean a la famosa Madame Delphine LaLaurie, 

una adinerada matrona y dama de sociedad que sembró el terror en la ciudad de Nueva Orleans durante mucho tiempo. Cuando un siniestro destruyó parte de su residencia en 1834, la población se asqueó cuando descubrió que en su residencia, LaLaurie solía torturar a sus esclavos.

Madame Delphine LaLaurie Historia (6)
Forzada a escapar de la ciudad, no hubo dudas de su culpabilidad, y los relatos de sus prácticas se fueron tornando cada vez más grotescos y extraños al paso de las décadas. Incluso hasta nuestros días, la mansión LaLaurie es considerada la casa más embrujada de la localidad.
Marie Delphine LaLaurie, fue conocida con el mote de Madame LaLaurie, fue una socialité influyente y poderosa que vivió su vida entera en el estado de Louisiana. Su tétrica fama la hizo notable como una cruel asesina en serie, involucrada con la tortura y el asesinado de esclavos.
Oriunda de Nueva Orleans, LaLaurie contrajo matrimonio tres veces a lo largo de su vida. Siempre mantuvo una posición envidiable en las altas esferas de la sociedad hasta abril de 1834, cuando los pobladores que ayudaban a rescatar heridos después de un incendio en su mansión en Royal Street, encontraron a esclavos atados que mostraban signos evidentes de tortura. Furiosos por el hallazgo, la población invadió la propiedad, saqueando y destruyendo todo a su paso. Debidamente informada de lo sucedido, la Madame se refugió en casa de unos parientes y luego cambiaría de nombre para no ser conocida debido a la desaprobación social que desencadenó el descubrimiento de sus secretos. Temiendo que las repercusiones la colocarían en un inminente peligro, huyó a París, donde murió en un accidente de caza
Madame Delphine LaLaurie Historia (8)
Delphine Macarty nacería en algún punto del año 1775, era una de las cinco hijas de Luis Macarty Barthelmy, un inmigrante irlandés que se estableció en los Estados Unidos hacía el 1740. Su madre fue Marie Jeanne Lovable, también conocida como “viuda Lecomte”, pues había estado casada con un importante comerciante que murió en un accidente de carruaje. Ambos eran miembros destacados de la alta sociedad de blancos descendientes de inmigrantes europeos llamada Créole. El primo de Delphine, Augustin Macarty, fue alcalde de Nueva Orleans entre el periodo de 1815 y 1820.
A mitad de la década de 1800, Don Ramón de López y Angulo contrajo nupcias con Delphine Macarty, Don Ramón era un oficial de alto rango en la Real Orden de Carlos de España. La ceremonia tuvo lugar en la Catedral de Saint Louis en Nueva Orleans. En al año de 1804, Don Ramón ascendió a una prominente posición, convirtiéndose en el cónsul general de España en Luisiana. En el transcurso de ese mismo año, Delphine y Don Ramón emprendieron un viaje a España. Los informes sobre el viaje resultan bastante contradictorios. Según la versión de algunos historiadores, el viaje habría sido un castigo al cónsul por las fallas en las formas en cómo había tratado diversos asuntos diplomáticos. En esa ocasión, Delphine logró justificar las malas acciones de su marido e impresionar a la Reina con su belleza e inteligencia. La pareja recibió el consentimiento para retornar a los Estados Unidos, pero en el transcurso de vuelta Don Ramón contraería una terrible enfermedad y moriría víctima de esta en La Habana.
Delphine, que estaba en estado de gravidez, decidió permanecer en Cuba, donde dio a luz a su primogénita Marie Borgie Delphine López y Angulo de la Candelaria, apodada “Borquita”. Tiempo después decidió volver a Nueva Orleans y establecerse en la propiedad que su marido le había heredado. Ella misma se convirtió en administradora de la hacienda que plantaba caña de azúcar y tuvo mucho éxito en los negocios.
A tres años de la muerte de su primer esposo, Delphine volvería a casarse con Jean Blanque, un prominente hombre de negocios de ascendencia francesa. El hombre llevó a su esposa a la lujosa Villa Blanque y allí tendría otros cuatro hijos, todas mujeres.
Blanque falleció en medio de circunstancias tan misteriosas que algunos creen se trató de un envenenamiento en el año 1816. Nueve años después, en 1825, Delphine se casó con su tercer marido, el doctor Leonard Louis Nicolas LaLaurie, que era bastante más joven que ella. Para 1831, la familia se adjudicaría la famosa propiedad en el número 1140 de Royal Street, que la mujer mantendría a su nombre sin involucrar demasiado a su esposo. Algunos rumores indican que el propietario original de esta mansión, un médico llamado Nicholas Gerry, no tenía intención de vender la propiedad, pero que Delphine se las había arreglado para negociar con los acreedores del hombre y convertirse en dueña de los derechos sobre las deudas que tenía Gerry con estos. Haciendo uso de su conocimiento financiero, terminó por quedarse con la casa y varias posesiones más del doctor que viéndose en la ruina, terminó por cometer suicidio.
La mansión fue totalmente remodelada y no se escatimó en lujos para transformar la construcción en un verdadero palacio. Maderas preciosas y portones de hierro fueron traídos desde Francia, cortinas de tejido ingles en las ventanas, muebles y demás mobiliario italiano adornaban los aposentos que finalmente fueron decorados con alfombras persas y antigüedades. En 1832 un tercer piso fue añadido a la mansión y un sector especialmente dedicado a los esclavos en la parte superior.
Las fiestas que solía ofrecer Madame Lalaurie eran verdaderos sucesos en el candelario social de Nueva Orleans. Un sinfín de cenas y conciertos tuvieron lugar en los pasillos y jardines de la opulenta mansión, donde se codeaban los estratos más altos de la sociedad. La fiesta de compromiso de una de sus hijas fue uno de los eventos sociales más comentados de 1832 y contó con la asistencia de políticos, artistas y otras personas influyentes.
Madame Delphine LaLaurie Historia (4)
En esa época, era muy frecuente que las familias más acomodadas del sur de los Estados Unidos mantuvieran esclavos negros como mano de obra en sus fincas. Los LaLaurie eran dueños de varios esclavos que servían a la familia y, de hecho, se supone que negociaban directamente con los comerciantes de esclavos involucrándose en el lucrativo tráficos de negros. Los informes sobre la forma en que Delphine LaLaurie trataba a sus esclavos entre 1831 y 1834 varían
El historiador Harriet Martineau, reunió desde 1838 testimonios de habitantes de New Orleans sobre los esclavos que pertenecían a LaLaurie. Muchas personas notaban que estos esclavos estaban “inusualmente cansados y delgados”, sin embargo, en sus apariciones públicas Delphine siempre era amable con los negros y se mantenía al tanto de la salud de sus esclavos. Los registros judiciales de la época contenían notas de que los LaLaurie habían emancipado a dos de sus esclavos (uno llamado Jean Louis en 1819 y otro de nombre Devince 1832).
Pero también había rumores de que Delphine trataba a sus esclavos de una manera muy diferente cuando estaban en privado. Autoridades policiales visitaron la mansión en Royal Street en más de una ocasión para devolver a algún esclavo que se había desmayado intentado hacer alguna tarea. Un número considerable de los que habían intentado escapar y la mayoría de las veces, cuando eran devueltos, nunca más se les volvía a ver. La legislación vigente en aquella época en Nueva Orleans regulaba el trato entre esclavos y amos, prohibiendo que “esclavos de casa” recibieran castigos considerados crueles. Una amiga de Delphine, sin embargo, recordó que una de las criadas de la casa, una esclava, le rogó por ayuda, porque temía que LaLaurie la matara.
Varios testigos más recordaron historias que involucraban la crueldad de Madame LaLaurie. Un abogado amigo de la familia dijo que cierta vez había atestiguado cómo una esclava llamada Leah, de sólo 12 años, huía al techo de la casa aterrorizada diciendo que su señora pretendía arrancarle la piel. Mientras lloraba aterrorizada, Delphine la esperaba con un látigo jurándole que el castigo sería mucho peor si no se callaba inmediatamente. Cuando la niña se negó, su dueña tuvo que lanzarle piedras para obligarla a obedecer. La niña perdió el equilibrio y cayó rompiéndose el cuello. Furiosa, Delphine mandó a atar el cadáver de la niña en un poste y en seguida lo azotó repetidas veces. El pecado de Leah había sido jalar el pelo de la señora mientras le pasaba un cepillo para el pelo.
En otra ocasión, Delphine quedó insatisfecha con la comida servida a sus invitados ilustres a la mansión. Como forma de castigo, ordenó que los esclavos no fueran alimentados durante días, pero los obligaba a ver mientras la familia ingería sus alimentos. Cuando uno de ellos desmayó, Delphine mandó a que la pobre mujer fuera retirada, colocada en un ataúd y enterrada en el jardín. La preocupación de Madame respecto al supuesto robo de comida de sus esclavos se convirtió en paranoia. Ninguno de ellos podía comer nada sin que ella personalmente lo autorizara, muchos sufrieron horriblemente y languidecieron hasta morir.
Buenas fuentes también aseguran que Delphine llegó a ser procesada por malos tratos a nueve esclavos que trabajaban en una plantación de la familia. Supuestamente estos esclavos fueron vendidos a otra plantación, pero algunos dicen que nunca llegaron a su nuevo destino. Fueron asesinados en el camino y enterrados en los pantanos de Louisiana. Hay muchos otros relatos que cuentan desde maltrato a las criadas con látigos hasta esclavos cuyos dedos, manos y pies fueron cortados con una hoja de hacha por haber cometido faltas, como no pulir correctamente la platería de la casa.

El incendio de abril.

Madame Delphine LaLaurie Historia (3)
El 10 de abril de 1834, se desató un incendio en la cocina de la mansión de Royal Street.
Los propietarios no se encontraban en el lugar y las autoridades fueron requeridas para combatir el fuego. En la cocina encontraron a una mujer negra de setenta años, la cocinera preferida de los Lalaurie, encadenada de las manos y tobillos. Más tarde, la anciana dijo que había iniciado el incendio como un intento de suicidio por temor a su dueña. Sus palabras fueron: “Tengo miedo de ser llevada a la última planta. Ninguno de los que han ido allí ha regresado.”
Una vez que esto se publicó en el New Orleans Bee, la población intentó entrar en la residencia para evacuarlos. Como nadie sabía dónde estaban las llaves, rompieron las cerraduras y se encontraron con “siete esclavos en un estado deplorable, algunos horriblemente mutilados… habían cadáveres colgados del cuello pendiendo de cuerdas, brazos y piernas cortadas aún presas de las cadenas y numerosos instrumentos de tortura dispersos por la cámara. Los esclavos confesaron que habían sido llevados a aquella cámara de horrores donde sufrieron horriblemente. Algunos habían estado allí durante meses“.
Madame Delphine LaLaurie Historia (7)
Uno de los primeros hombres en descubrir esta cámara de tortura fue el juez Jean-Francois Canonge, que más tarde dio testimonio de lo que vio en la mansión: “Había una mujer desnuda con un collar de hierro lleno de espinas prisionera a la pared por una cadena. Las abundantes heridas en la espalda evidenciaban el uso de látigos y hierros al rojo vivo. Una mujer contó que Madame Delphine acostumbraba a cortarla con una navaja y beber su sangre. A veces hundía sus manos y rostro en una vasija llena de sangre creyendo que así podría rejuvenecer“.
Canonge continuó su testimonio: “Una anciana negra tenía una herida profunda en la cabeza y estaba demasiado delgada como para hablar o caminar. Un hombre había sido castrado y la herida cosida con hilo, la lengua también se le había cortado para que no pudiera quejarse.”
Uno de los hombres de confianza de Madame LaLaurie al ser interrogado, confesó que la cámara de torturas había sido utilizada durante años y que su dueña se divertía casi a diario atormentando a sus esclavos. “Nada le daba más placer” contó.
Los espeluznantes y fríos relatos enfurecieron a la población y luego de que la casa fuera apedreada, una turaba armada con palos arrasó con todo, excepto con las paredes inferiores. La ropa y las joyas de la familia fueron saqueadas, los pasillos con sus muebles de lujo devastados y por casi nada la casa era enteramente quemada por la población. Una de las hijas de Delphine que se encontraba en la mansión fue atacada y si no fuera por la intervención de las autoridades habría sido linchada.
Madame Delphine LaLaurie Historia (5)
Los esclavos torturados fueron llevados a la prisión local, donde rindieron testimonio sobre todo lo que habían pasado. Las audiencias públicas fueron bastante concurridas – más de 4,000 personas según el New Orlean Bee, se presentaron a los procedimientos. Durante la audiencia, las personas se desmayaban conmocionadas por la nauseabunda narrativa al punto en que el sheriff decidió restringir la presencia del público.
El Pittsfield Sun, citando al New Orleans Advertiser dijo que semanas después del incendio y la evacuación de los esclavos, se empezaron a desenterrar cuerpos del patio trasero de la residencia. Ocho osamentas humanas completas fueron encontradas en el sitio donde los capataces de los LaLaurie dijeron haber enterrado los cadáveres en tumbas poco profundas. Como si este resultado no fuera terrible en sí mismo, otro capataz confesó que había muchas otras víctimas cuyos cuerpos fueron arrojados a un pozo seco en la parte trasera de la propiedad. Para agregar una nota aún más brutal a esta tragedia, cuando abrieron el pozo, las autoridades encontraron huesos de niños que habían sufrido torturas similares.

La huida de LaLaurie

Pero, ¿qué pasó con Madame Delphine después del macabro descubrimiento en su mansión?
La vida de los LaLaurie luego del incidente de 1834 no está bien documentada, hay poca información, en parte porque ellos mismos intentaron desaparecerla desesperadamente de circulación.
Tras el aterrador descubrimiento, Delphine y sus hijas habrían huido a la ciudad de Mobile, en Alabama, donde fueron protegidas por parientes lejanos. Allí, su esposo Leonard las abandonó por temor a represalias si continuaba con ellas. Delphine se quedó con los familiares durante unas pocas semanas, pero incluso estos temían a las acusaciones y no las querían cerca. A mediados de junio, temiendo ser descubierta, Delphine envió a sus hijas para que se quedarán con sus amigos y agendó un pasaje en un barco que la llevó a París.
Madame Delphine LaLaurie Historia (2)
Supuestamente LaLaurie tenía dinero en los bancos franceses, pero nunca se supo el tamaño de su fortuna. Lo que había en Louisiana se perdió para siempre. A pesar de estos, todavía tenía los recursos suficientes como para permitirse establecerse en la capital de Francia y mantener un alto nivel de vida. Sus hijas nunca se unieron a ella en Europa, afirmando que ya no querían tener ninguna relación con la “Bruja de Royal Street”
Las circunstancias de la muerte de Delphine LaLaurie no están claras. El historiador George Cable escribió una historia que se volvió popular afirmando que ella habría muerto en un accidente de caza en Francia. Habría sido asesinada por un jabalí furioso que la tiró del caballo y la embistió. Algunos afirman que regresó a los Estados Unidos y murió en San Francisco en la decadencia, pero nadie lo sabe a ciencia cierta. Sea cual sea la verdad, en la década de 1930, Eugene Backes, un enterrador de un cementerio en St. Louis descubrió una placa de cobre con la inscripción:
“Madame LaLaurie, née Marie Delphine Macarty, décédée à Paris, le 7 Décembre, 1842, à l’âge de 6-.”
Algunas personas dicen que el fantasma de Madame LaLaurie todavía se pasea por las calles de Nueva Orleans, pero en este caso, las supersticiones y las leyendas se mezclan con la realidad fabricando historias de miedo.
Madame Delphine LaLaurie Historia American Horror Story (1)
Se puede ver una interpretación de estos hechos en la tercera temporada de la serie estadounidense American Horror Story: Coven.

domingo, 3 de junio de 2018

Hickory hill, la casa de los esclavos

La Embrujada Hickory Hill o Casa Vieja De Los Esclavos En Illinois, EEUU.


En lo alto de una elevación azotada por el viento en el sur de Illinois es uno de los lugares más frecuentados. Se llama Hickory Hill y en los últimos años, ha sido visitada por cientos de turistas por los fenómenos extraños que en ella se producen, debido a la cámara de los horrores con la que contaba, en la que murieron hombres y mujeres que hasta allí eran llevados encadenados. Gracias a esta lacra oscura en su historia, Hickory Hill siempre ha sido denominada por su nombre más conocido, el “La casa vieja de los esclavos”. Las historias que se cuentan del lugar dicen que los muertos de Hickory Hill no descansan en paz.
CRENSHAW 1
Hickory Hill fue construida por un hombre llamado John Hart Crenshaw, un descendiente de la antigua familia estadounidense con vínculos en la fundación de EEUU. Crenshaw se convertiría en un hombre importante en el sur de Illinois, ya que había desarrollado grandes intereses empresariales que le permitieron acumular una gran fortuna. De hecho, en un momento de su vida hizo tanto dinero que pagó una séptima parte de todos los impuestos recaudados en el estado. A pesar de todos estos logros, Crenshaw es recordado hoy en día por Hickory Hill y sus vínculos con la esclavitud de Illinois, el secuestro y el tráfico ilegal de esclavos.
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Los trabajadores siempre se necesitaban para las minas de sal. El trabajo era agotador, caliente y brutal y atrajo sólo a los trabajadores más desesperados. Debido a esto, la esclavitud se convirtió en esencial para el éxito de las operaciones de sal.
Crenshaw fue visto como un respetado hombre de negocios y un pilar de la iglesia y la comunidad. Nadie tenía ni idea de que estaba sosteniendo esclavos ilegales o que era sospechoso de haber secuestrado a familias negras y las había vendido como esclavos.  Los esclavos eran mantenidos cautivos en las cámaras con rejas de la tercera planta o ático de Hickory Hill.
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Crenshaw contrató a un arquitecto para comenzar la casa en 1833, pero Hickory Hill no se completó hasta varios años más tarde. Se asienta sobre una colina, con vistas al río salino. La estructura fue construida en el estilo griego clásico y consta de tres pisos de altura. Enormes columnas, cortadas de los corazones de los árboles de pino, abarcan todo el frente de la casa y apoyan amplias terrazas. En el porche hay una puerta de entrada principal y por encima de ella, en la terraza superior, otra puerta que se abre hacia el balcón. Aquí, Crenshaw podía mirar por encima de sus vastas propiedades. Él proporcionó el interior de la casa con las ilustraciones y los diseños que habían sido importados desde Europa. Cada una de las habitaciones, y había trece entre los pisos primero y segundo, se calentaron con chimeneas individuales.
La casa era ciertamente grande, la leyenda dice que una vez hubo un túnel que conectaba el sótano hasta el río Saline, donde los esclavos podían ser cargados y descargados por la noche. Además, otra vía de paso, que era lo suficientemente grande para contener un vagón, fue construida en la parte trasera de la casa.  La parte posterior de la casa todavía está marcada por esta entrada de carruajes hoy día.
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Situado en la tercera planta de Hickory Hill el ático puede todavía ser visitado hoy por un tramo de escaleras estrechas, bien gastados. Salen a un amplio pasillo  a cuyo alrededor hay una docena de habitaciones similares a celdas con ventanas enrejadas y literas planas, de madera frente al pasillo. Originalmente, las celdas fueron aún más pequeñas, y había mayor número, pero algunas se retiraron en el pasado. Uno sólo puede imaginar lo pequeño y estrecho que debe haber sido porque incluso un visitante de tamaño medio, apenas puede moverse en ese espacio. El corredor entre las células se extiende desde un extremo de la habitación a la otra. Las ventanas en los extremos eran la única ventilación y durante los meses de verano, el calor en el ático era insoportable. Las ventanas también proporcionaron la única fuente de luz. Los esclavos pasaban el tiempo encerrados en sus celdas, encadenado a los anillos de metales pesados. Todavía hay cicatrices en las paredes de madera y suelos hoy día y las cadenas y bolas pesadas se mantienen todavía.
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Después de que Crenshaw fuera acusado de secuestrar a la mujer de un negro libre y sus hijos, en 1842, comenzaron los rumores acerca de sus actividades de negocios cuestionables. Uno de sus aserraderos fue incendiado y en el transcurso de los siguientes años, sus participaciones empresariales comenzaron a declinar. Además de varias acciones judiciales civiles en su contra, los depósitos de sal fueron descubiertos en Virginia y Ohio, y resultaron ser más rentables que las del sur de Illinois. Para empeorar las cosas, Crenshaw también fue atacado por uno de sus esclavos, con el resultado de la pérdida de una pierna. Las historias sostienen que él estaba golpeando a una mujer en sus campos, cuando un esclavo enojado tomó un hacha y le cortó la pierna. Después de eso, la mayoría de los esclavos se vendieron y sus operaciones menguaron.
Durante la Guerra Civil, Crenshaw vendió Hickory Hill y se mudó a una nueva casa de campo. Continuó la agricultura, pero también se diversificó en la madera de construcción, los ferrocarriles y los bancos. Murió el 4 de diciembre 1871 y fue enterrado en Hickory Hill Cemetery, un pedazo de tierra solitaria al noreste de su antigua casa.
Si John Crenshaw descansa en paz no lo sabemos, muchos de sus antiguos cautivos sin duda no lo hacen. Según algunos testimonios, voces misteriosas se pueden oír en el desván, a veces gimiendo, a veces cantando los espirituales que consuelan los corazones.
En 1906, Hickory Hill fue comprada por la familia Sisk, un descendiente de John Hart Crenshaw. Ya era un lugar famoso en el área local, pero pronto sería conocido más ampliamente.
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Para los lugareños, la casa era más conocido como “La casa vieja de los esclavos” que como Hickory Hill, gracias a las historias que rodean el lugar. En la década de 1920, los Sisks comenzó a tener visitantes desde distintos lugares del país.
Poco después de que la casa se convirtiera en una atracción turística, los visitantes empezaron a decir que cosas extrañas estaban sucediendo en el lugar. Se quejaron de ruidos extraños en el ático sobre todo, los ruidos sonaban a gritos, gemidos y hasta el ruido de cadenas. Un número de personas habló de sentimientos incómodos en los cuartos de los esclavos como sensaciones de miedo intenso, la tristeza y de ser observado. También hablaron de escalofríos, ser tocado por manos invisibles.
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Otras leyendas pronto comenzaron a adherirse a Hickory Hill. La más famosa era la de que “nadie podía pasar toda la noche en el ático.” En 1978, se permitió a un reportero de Harrisburg llamado David Rodgers pasar la noche en el ático como un truco de Halloween para una cadena de televisión local. El reportero se convirtió en la primera persona en pasar la noche en los cuartos de los esclavos en más de un siglo. Rodgers más tarde admitió que estaba “mareado”. Entraron en la casa y también dijo que su experiencia en el ático era cualquier cosa menos mundana. Escuchó muchos sonidos que no podía identificar y después, se descubriría que su grabadora recogió las voces que él mismo no pudo oír.
Historias de visitantes y curiosos han seguido circulando en los últimos años y la Casa Vieja de los Esclavos, ha sido un lugar de paso frecuente para los cazadores de fantasmas, investigadores psíquicos y entusiastas sobrenaturales.
En 1996, la Casa fue clausurada, debido al deterioro de salud del señor y la señora Sisk. Aunque parecía que la casa ya no volvería a ser visitada, finalmente fue adquirida por el estado de Illinois poco más de tres años después, para abrir la casa de nuevo en el futuro como un sitio histórico del estado.

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